Los estilos educativos parentales

Un estilo educativo hace referencia a un sistema de creencias, valores, actitudes y conductas que constituye una forma de educar a los hijos. Es decir, el estilo de educación hace referencia a los mensajes que los padres intentan transmitir a sus hijos con el fin de educarles en valores, actitudes y normas de actuación, y a la forma de transmisión de dichos mensajes.

Este estilo va a influir en el proceso de desarrollo y maduración de los hijos. La forma de educar a los hijos va a tener una influencia notable en su personalidad y estilo de interacción con los demás.

Podemos definir diferentes tipos de estilos educativos en función de 3 aspectos fundamentales:

  1. Control: Esta variable está relacionada con las normas y límites familiares y la forma de hacer que los hijos los cumplan, asimilen e interioricen.
  2. Afectividad: Esta variable alude a la expresión y aceptación de los sentimientos de los otros miembros de la familia.
  3. Comunicación: Hace referencia a la forma de transmitir los mensajes educativos a los hijos, a la capacidad de diálogo y escucha.

Es importante señalar que los estilos educativos no se suelen dar en sentido estricto, sino que son tendencias a las que se acercan en mayor o menor medida los diferentes patrones de educación familiar en función de cómo se combinan las variables anteriores. Además éstos estilos suelen variar con el paso del tiempo y el desarrollo del niño.

A continuación se describen algunos de los estilos educativos más frecuentes:

  • Padres autoritarios. Ejercen un control absoluto sobre los hijos mediante el establecimiento de normas rígidas y límites, cuyo cumplimiento se aseguran mediante el castigo y la relación de poder. Son padres generalmente estrictos, duros y poco afectuosos. La comunicación es unidireccional, no favorecen el diálogo ni la escucha a los hijos.
  • Padres liberales. Los padres liberales son afectivos, les gusta el dialogo y la comunicación. Evitan los conflictos ya que permiten a los hijos tomar sus propias decisiones otorgándoles total autonomía, sin embargo en numerosas ocasiones los hijos no están aún capacitados ni tienen la suficiente madurez para ello. Fomentan que los hijos se hagan responsables de sus decisiones y actuaciones.
  • Padres sobreprotectores. Son padres muy afectuosos y cariñosos, tratan de promover la comunicación y el dialogo familiar, pero al mismo tiempo tienen un control que en ocasiones puede resultar excesivo, sobre la conducta de los hijos, no favoreciendo su autonomía.
  • Padres permisivos, anárquicos o blandos. Son padres cuyo estilo educativo consiste en dejar hacer lo que quieran a los hijos y no poner normas ni límites en casa. Esto hace que los hijos no aprenden a respetar límites y a controlar su conducta, pudiendo tener dificultades en ambientes reglados. Hay alta afectividad pero escasa comunicación familiar y poco control. Tienen dificultades para decir “no” a las peticiones de los hijos y éstos no aprenden a tolerar la frustración.
  • Padres ausentes o invisibles. Son padres que suelen estar demasiado ocupados fuera de casa y creen que ya que no están mucho tiempo con los hijos cuando están con ellos deben darles cariño. No se responsabilizan de la educación de los hijos dejándola en manos de otros: colegio, cuidadores, abuelos, etc.
  • Padres ambiciosos. Son padres con altas expectativas y objetivos para sus hijos. En ocasiones pretenden que sus hijos sean cómo ellos no pudieron ser (estudiantes brillantes, deportistas de competición,…)Tienen muy claro el modelo en el que quieren que se conviertan sus hijos y no son conscientes de las verdaderas capacidades y limitaciones de éstos. Los hijos suelen actuar siempre bajo mucha presión y viven con miedo de defraudar a los padres si no rinden cómo se espera de ellos.
  • Padres ansiosos. Padres que se encuentran continuamente preocupados por educar correctamente a los hijos. Son padres ambivalentes que tan pronto se muestran rígidos como afectuosos, se dejan llevar por sus miedos y ansiedad transmitiendo con frecuencia esta inseguridad a los hijos.
  • Padres desiguales y contradictorios. Son padres desiguales o asimétricos en el sentido de que se contradicen uno al otro delante de los hijos (uno castiga y el otro lo levanta o es demasiado indulgente) y en ocasiones mandan a los hijos mensajes opuestos. Con frecuencia dicen una cosa a sus hijos pero luego hacen otra. En determinados momentos pueden llegar a ser muy exigentes en unas cosas y luego no son constantes y consienten para compensar algún error que han tenido con el hijo.
  • Padres dialogantes e implicados. Proporcionan apoyo afectivo, crean un clima de diálogo y comunicación compartida; pero al mismo tiempo ponen límites y normas; las últimas decisiones se toman por los padres, después de un suficiente diálogo; y a veces se llega a un consenso o acuerdo.

La mayoría de los padres se identifican al menos parcialmente con alguno de los estilos educativos expuestos. Muchas de las actitudes y conductas de los hijos pueden ser entendidas desde el estilo de educación recibido. Puede ser útil reflexionar sobre cuál es el estilo parental de educar de cada uno y analizar si existe alguna relación entre éste y determinadas características de los hijos.

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