La autorregulación de la conducta en los niños

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La conducta puede ser autorregulada o regulada por el ambiente, en función de si los motivos o fuerzas que la originan, mantienen y detienen son internos o externos.

Algunos ejemplos de fuerzas internas o intrínsecas que regulan la conducta son el placer/displacer obtenido al realizar la conducta, la curiosidad, las ganas de ampliar conocimientos, el altruismo y el aburrimiento, mientras que son externas o extrínsecas las recompensas (materiales, económicas, sociales, verbales…), los halagos y las reprimendas o castigos.

Podríamos entonces decir que la motivación autorregulada o intrínseca nace de los propios intereses, necesidades y sentimientos propios (de competencia, de logro, …), mientras que la motivación regulada por el ambiente o extrínseca surge de diferentes aspectos del entorno.

Educar a los niños en la autorregulación de su conducta va a favorecer que desarrollen competencias como la autonomía, la responsabilidad, la toma de decisiones, la asunción de errores y su posterior búsqueda de soluciones.

La educación basada en premios para aumentar la frecuencia de una determinada conducta y castigos para disminuirla, fomenta la motivación extrínseca, y si bien es eficaz a corto plazo, no lo es a largo plazo. Cuando un niño realiza una conducta para conseguir un determinado premio o beneficio o por el contrario no la emite para evitar un castigo, no interioriza los verdaderos motivos que existen para realizar o no una determinada conducta. Es por esto, que la conducta no se realiza muchas veces si no está presente la persona que administra los premios o castigos, no se generaliza a otros contextos en los que no se le premia o castiga la conducta, etc.

Si ayudamos a que el niño encuentre sus propios motivos para actuar y le permitimos que busque sus propios retos con los que crecer y aprender sin miedo a equivocarse, conseguimos que no dependa de las características de la situación ni de la aprobación externa. De este modo, estamos permitiendo que aprenda a autorregular su conducta, a ser más autónomo, a tener más confianza en sí mismo y a luchar por sus metas.

La autorregulación de la conducta en los niños
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