“Esto también pasará”

En estos días en los cuáles, debido a la pandemia de coronavirus, estamos confinados en nuestros domicilios, es normal que puedan aparecer emociones de irritabilidad, tristeza, impotencia, frustración, soledad, aburrimiento, agobio, desesperanza…

Con frecuencia, en las sesiones hablamos de que las circunstancias o emociones negativas no son eternas, de que los sentimientos cambian constantemente: siendo en unos momentos más intensos, en otros más livianos; a veces duraderos, otras veces más fugaces; en unas ocasiones más frecuentes que en otras…

Especialmente en los momentos en los cuáles aparecen esas emociones negativas, me viene a la mente este cuento que hace no mucho tiempo leí. Quiero compartirlo con vosotros porque tiene un potente mensaje “Ni lo bueno ni lo malo es para siempre”

EL MENSAJE DEL ANILLO DEL REY

“Una vez, un rey de un país no muy lejano reunió a los sabios de su corte y les dijo:
– He mandado hacer un precioso anillo con un diamante, con uno de los mejores orfebres de la zona. Quiero guardar, oculto dentro del anillo, algunas palabras que puedan ayudarme en los momentos difíciles. Un mensaje al que yo pueda acudir en momentos de desesperación total. Me gustaría que ese mensaje ayude en el futuro a mis herederos y a los hijos de mis herederos. Tiene que ser pequeño, de tal forma que quepa debajo del diamante de mi anillo.
Todos aquellos que escucharon los deseos del rey, eran grandes sabios, eruditos que podían haber escrito grandes tratados… pero ¿pensar un mensaje que contuviera dos o tres palabras y que cupiera debajo de un diamante de un anillo? Muy difícil. Igualmente pensaron, y buscaron en sus libros de filosofía por muchas horas, sin encontrar nada en que ajustara a los deseos del poderoso rey.
El rey tenía muy próximo a él, un sirviente muy querido. Este hombre, que había sido también sirviente de su padre, y había cuidado de él cuando su madre había muerto, era tratado como la familia y gozaba del respeto de todos.
El rey, por esos motivos, también lo consultó. Y éste le dijo:
– No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje.
– ¿Como lo sabes? – preguntó el rey
– Durante mi larga vida en Palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una oportunidad me encontré con un maestro. Era un invitado de tu padre, y yo estuve a su servicio. Cuando nos dejó, yo lo acompañe hasta la puerta para despedirlo y como gesto de agradecimiento me dio este mensaje.
En ese momento el anciano escribió en un diminuto papel el mencionado mensaje. Lo dobló y se lo entregó al rey.
– Pero no lo leas – dijo – Mantenlo guardado en el anillo. Ábrelo sólo cuando no encuentres salida en una situación.
Ese momento no tardó en llegar, el país fue invadido y su reino se vio amenazado.
Estaba huyendo a caballo para salvar su vida, mientras sus enemigos lo perseguían. Estaba solo, y los perseguidores eran numerosos. En un momento, llegó a un lugar donde el camino se acababa, y frente a él había un precipicio y un profundo valle.
Caer por el, sería fatal. No podía volver atrás, porque el enemigo le cerraba el camino. Podía escuchar el trote de los caballos, las voces, la proximidad del enemigo.
Fue entonces cuando recordó lo del anillo. Sacó el papel, lo abrió y allí encontró un pequeño mensaje muy valioso para el momento…
Simplemente decía “ESTO TAMBIÉN PASARÁ”.
En ese momento fue consciente que se cernía sobre él, un gran silencio.
Los enemigos que lo perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino. Pero lo cierto es que lo rodeó un inmenso silencio. Ya no se sentía el trotar de los caballos.
El rey se sintió profundamente agradecido al sirviente y al maestro desconocido. Esas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a guardarlo en el anillo, reunió nuevamente su ejército y reconquistó su reinado.
El día de la victoria, en la ciudad hubo una gran celebración con música y baile…y el rey se sentía muy orgulloso de sí mismo.
En ese momento, nuevamente el anciano estaba a su lado y le dijo:
– Apreciado rey, ha llegado el momento de que leas nuevamente el mensaje del anillo.
– ¿Qué quieres decir? – preguntó el rey – Ahora estoy viviendo una situación de euforia y alegría, las personas celebran mi retorno, hemos vencido al enemigo.
– Escucha – dijo el anciano – Este mensaje no es solamente para situaciones desesperadas, también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando te sientes derrotado, también lo es para cuando te sientas victorioso. No es sólo para cuando eres el último, sino también para cuando eres el primero.
El rey abrió el anillo y leyó el mensaje… “ESTO TAMBIÉN PASARÁ
Y, nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba. Pero el orgullo, el ego había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Lo malo era tan transitorio como lo bueno.
Entonces el anciano le dijo:
– Recuerda que todo pasa. Ningún acontecimiento ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche; hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.”

Cuento popular. Autor desconocido.

Cuando nos sucede algo malo, con frecuencia nos cuesta visualizarnos en el futuro estando bien. Incluso muchas veces podemos pensar que nunca volveremos a estar contentos. Lo mismo sucede al revés, cuando nos sucede algo positivo, pensamos que todo seguirá bien. Sin embargo, la vida tiene momentos bonitos y momentos difíciles, todos ellos pasarán.

En este momento en el que muchas personas tienen familiares o amigos enfermos o fallecidos; en los cuáles no podemos acompañarnos físicamente los unos a los otros; en el que muchas familias conviven en ambientes precarios; personas que han perdido o ven peligrar sus empleos; familias haciendo malabares para poder conciliar vida profesional, familiar y personal; peques que necesitan salir a la calle y correr, que no son capaces de entender esta situación; personas que están aisladas y solas en sus domicilios…algunas personas pueden pensar que el malestar durará para siempre.

Sin embargo, como dice el mensaje del anillo “ESTO TAMBIÉN PASARÁ” y cuando pase y llegue un buen momento lo disfrutaremos y celebraremos cada instante mientras dure.

Puesto que este momento también pasará aprendamos a sacar lo positivo, aprendamos a ver a todas las personas que se están uniendo para un fin común, valoremos a todas las personas que cada día luchan por salvar días, mantener los suministros básicos (productores, transportistas, comerciantes, …), a todas aquellas personas que se encargan de limpiar y evitar la propagación, y las que se están quedando en casa para proteger a los más vulnerables.

“Esto también pasará”
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