¿Cómo sé si mi hijo tiene un trastorno de conducta?

Los problemas de conducta pueden ser considerados “normales” en algunos periodos evolutivos o en momentos concretos del desarrollo del niño o adolescente. Por este motivo, con frecuencia los padres no saben si se encuentran ante un problema de conducta normal o un trastorno de conducta. Como pauta general, si los problemas de conducta cada vez son más frecuentes, son de una magnitud elevada o perduran excesivamente a lo largo del tiempo, podría tratarse de un trastorno de conducta.

A continuación se nombran algunos comportamientos que si cumplen con lo anterior pueden ser susceptibles de consulta a un profesional:

  • El niño no obedece a los padres, profesores, entrenadores u otros adultos. La mayoría de los niños y adolescentes desobedecen algunas veces, pero si la desobediencia es constante hablamos de un problema de conducta.
  • Tener rabietas que son mucho más frecuentes, duraderas y severas que el promedio de los niños de su edad.
  • Actuar de manera agresiva y mostrar conductas destructivas. El niño infringe daño físico a otras personas u objetos, amenaza o tiene comportamientos disruptivos como mentir, robar, pegar, etc. aún cuando no hay necesidad de hacerlo.
  • Replicar casi siempre, contestar mal, cuestionar y discutir por sistema cualquier norma familiar.
  • Negarse de manera continua y reiterada a cumplir con sus obligaciones diarias, como las tareas escolares, las tareas domésticas y el aseo personal.

Estos ejemplos pueden ser útiles para discernir cuando un niño tiene un problema de conducta puntual, poco frecuente o esporádico o cuando, por el contrario, el problema se ha convertido en un trastorno de conducta.

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